¿Está estancado el debate sobre el libro electrónico?

Javi De Ríos,

rocket-ebookEs una pregunta que me he hecho a menudo, sobre todo en conversaciones con Amalia López, de sinerrata editores.

Una reflexión en la que solemos coincidir es que nos gustaría dedicar más tiempo a hablar de literatura, que en el fondo es lo que nos interesa, y que sin embargo, dedicamos gran parte del día a especular sobre precios de los e-books, sistemas de protección, como DRM u otros, el lentísimo despegue del libro electrónico, y un tema que unos y otros se empeñan en que sea el centro del debate: la mal llamada piratería.

No es mi afán negar la importancia de ninguno de estos temas, pero como comenté al hablar sobre dislexia y libro electrónico nos estamos hurtando a nosotros mismos muchos debates interesantes, y ahora no solo me refiero al literario.

Gracias a Mariana Eguaras, siempre activa hablando de edición digital, llego hasta un curioso artículo de Roger Domingo. En él explica, (pero leedlo, es interesante), que hace ya 11 años, en 2003, los editores de la Enciclopedia Larousse, le encargaron un artículo sobre el libro electrónico. De entrada podríamos decir que a la velocidad que va todo hoy en día el debate podría haberse dado la vuelta como un calcetín 15 o 16 veces, pero lo cierto es que no ha sido así.

Lo podríamos desglosar en dos grandes capítulos. En cuanto a la parte técnica, los dispositivos de lectura, conozco gente que sabe mucho más que yo que sostiene que actualmente no se está haciendo casi nada para mejorar los readers, los dispositivos de lectura de tinta electrónica.

Yo soy los que “se conforma”: ya tenemos más claro que unos formatos de lectura son idóneos y otros no, y para un lector medio un reader ha acumulado pequeñas mejoras, como la luz no frontal, las pantallas táctiles, etc, que hacen la lectura más cómoda. Dentro de este apartado a mí personalmente lo único que me preocupa es el futuro de la tinta electrónica, su mera supervivencia, ante la avalancha de otro tipo de dispositivos.

En cuánto al libro electrónico, al contenido, a su mercado, el panorama se mueve de forma exasperantemente lenta, y el camino está jalonado de cadáveres, de iniciativas que no cuajaron como Leqtor y 36 L. A pesar del enquistamiento de los debates, creo que se van asentando las dos rutas que yo veo más lógicas: o vender los libros sin DRM y a precios asequibles, o apostar por las tarifas planas para lecturas de libros en la nube, lo que hace que ya que existe un DRM, que por lo menos sea cómodo, y que te repercuta de forma positiva en el coste de tus lecturas.

Tenemos ganas, o al menos yo, de que esto avance. Me encantan los gadgets, y seguiré probando lectores electrónicos y aplicaciones de lectura, pero me apetece volver a hablar de libros, como antes.

Javi de Rios

Javi de Rios, experto información cultural y recursos para escritores.
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