Los phablets podrían salvar a los readers

Javi De Ríos,

A principios de año me topaba con un artículo, cuya pista por desgracia he perdido, donde el gurú de turno hacía diversas especulaciones sobre lo que podía acontecer durante el año en el sector del libro en general, y del libro digital en particular.

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Uno de los últimos smartphones presentados por la firma española BQ. Aquaris E6, de 6 pulgadas.

No podría repetiros exactamente cuáles eran sus vaticinios, pero sí que recuerdo que a mi se me ocurrió pergeñar una teoría, que como no tengo nada de gurú, más que predicción se trata de la formulación de un deseo: que los readers de tinta electrónica no se dejen de fabricar.

Puede que alguna de las predicciones que leí en aquella ocasión tuviera que ver con la comprometida coyuntura en la que se encuentran estos dispositivos, los lectores de tinta electrónica, con un solo fabricante de pantallas en una delicada situación económica, probablemente sostenido a duras penas, por las compras de un gigante como Amazon.

Está claro que hoy en día vivimos inmersos en un juego de las sillas entre dispositivos: las tabletas, aunque peores para leer han arrinconado a los lectores electrónicos, por ser más versátiles, por servir para más cosas; los ordenadores portátiles también ceden terreno frente a las tabletas, especialmente frente a las de alta gama, que acompañadas por accesorios como teclados pueden sustituirlos en parte, y prácticamente casi todos los dispositivos lo hacen frente a ese gadget del cual nadie puede prescindir: los teléfonos móviles.

Recientemente han salido algunos datos que muestran uno de estos movimientos, uno nuevo quizás, pero con el que creo que muchos contábamos: la aparición de los smartphones de gran tamaño, de unas 6 pulgadas (del mismo tamaño de pantalla que el reader medio), está arrancando cuota de mercado a las tabletas más pequeñas, de 7 pulgadas, y puede que incluso a las de 8.

Esto no era difícil de adivinar, pero la parte en la que yo metido la piscina es la sugerencia, más que nada el deseo, como decía antes de que esto pudiera llegar a favorecer en cierto modo a los readers, ya que aquellos usuarios que no querían tener tres dispositivos: teléfono, tableta y lector, puede que teniendo un smartphone grande, que cumpla las funciones de una tableta pequeña, se animen a que su segundo dispositivo sea un libro de tinta electrónica. Obviamente estoy hablando un tipo de usuario, gran lector, (al menos en cantidad de obras), que sabe valorar la gran diferencia de la experiencia lectora en un libro electrónico respecto a las pantallas retroiluminadas. Es un deseo, aunque quien sabe, teorías más estrafalarias se han llegado a cumplir.

Javi de Rios

Javi de Rios, experto información cultural y recursos para escritores.
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