Reseña, El final de todas las cosas de John Scalzi

Stephen,

Tras bastante tiempo sin publicar por el blog, vuelvo por aquí con la intención de obligarme a escribir reseñas con más frecuencia. Sigo leyendo libros con regularidad pero entre un proyecto y otro apenas saco tiempo para escribir en Librista.

Acabo de terminar de «El final de todas las cosas», de Scalzi y aprovecho para dejar por aquí mi opinión. Ya os adelanto que me ha defraudado. Por supuesto, a partir de aquí voy a soltar un montón de spoilers, si no has leído la novela NO sigas leyendo.

El final de todas las cosas, portada del libroLa novela pertenece a la serie de libros iniciada en «La vieja guardia«. La primera novela me pareció muy entretenida. Divertida, con acción, personajes con carisma y un planteamiento interesante. El último libro de la serie lleva por título «El final de todas las cosas» y lamentablemente no queda nada del espíritu del original. Está dividido en varios actos, donde incluso cambia el punto de vista del narrador. Ningún problema con eso. La novela no me ha aburrido, pero tampoco he disfrutado con la lectura. En ningún momento me he visto enganchado a la historia ni pasándomelo bien.

Al terminar la novela me he quedado unos minutos pensando «¿qué ha pasado con esta saga? si antes me gustaba mucho…«. Las secuelas pocas veces están al nivel del original, suelen perder tirón por ser repetitivas. Aquí el problema no es ese. El problema es que aunque en «El final de todas las cosas» continúan los personajes y universo del original, este libro no tiene nada que ver con «La viaja guardia». Y el problema, me temo, es político.

En «La vieja guardia» se nos presentaba a un cuerpo de soldados que sirven a la Unión Colonial, una organización humana que lucha y protege los intereses humanos frente a otras especies. Se deja claro que es una organización autoritaria y se lee entre líneas que no tienen porqué ser siempre «los buenos» de la historia. Pero no es un libro sobre política. Es ciencia-ficción en el espacio, narrando la historia de unos soldados humanos. Y ya.

Lo curioso es que John Scalzi, el autor, ha dejado más que claro que su ideología en la vida real es todo lo contrario. Es un declarado liberal y muy cercano a lo que se suele llamar «social justice warrior«. «La vieja guardia» fue un rotundo éxito aunque no faltaron criticas que acusaban al libro de pro-fascista, comparándolo con Starship Troopers. Cuando, insisto, en el primer libro ya se deja entrever que la Unión Colonial no es una organización ideal. Pero vivimos en una época en que todo se critica desde un prisma político.

Mi impresión personal es que debido a esas voces John Scalzi ha querido alejar la saga todo lo posible de su planteamiento inicial. Y el resultado se ve en «El final de todas las cosas«. La Unión Colonial antes era una organización con matices, muchos de ellos oscuros. Aquí es una mera caricatura. La saga ha pasado de ser ciencia ficción militar, con acción y misiones por cumplir, a ser una historia de política y negociaciones.

La narración ahora se centra en el juego político, siendo embajadores y miembros del congreso los «héroes» de la historia. En los momentos en que seguimos a los soldados estos ya no se enfrentan a enemigos alienígenas en emocionantes combates. Ahora sus misiones consisten en contener manifestaciones de sus propios ciudadanos y se pasan todo el rato hablando sobre si lo que hacen es «lo correcto» y sobre que los políticos deberían hacer tal o cual.

Por supuesto ahora todos los personajes protagonistas son femeninos. Salvo el piloto del primer tramo del libro, que en realidad es un cerebro sin cuerpo. Y Harry Wilson, el soldado que aparecía en varios libros de la saga… y que si no me equivoco aquí ni siquiera llega a agarrar un arma en todo el libro. Los villanos y conspiradores son, eso sí, todos masculinos.

Y toda la historia se resuelve hablando. Se juntan en una habitación a la embajadora humana, la embajadora de la Unión Colonial y la representante del Cónclave de 400 diferentes especies alienígenas, hablan claro y todo arreglado. Para cerrar el libro el soldado Harry Wilson decide que ya no quiere ser soldado.

Que los protagonistas sean masculinos o femeninos me da bastante igual, pero juntando los elementos principales del libro queda claro por dónde van los tiros.

Todo esto lo he pensado a posteriori, mientras leía no me estaba fijando en si el héroe era masculino, femenino o se decantaba por esta o aquella decisión. Desde el primer momento me he sumergido en la lectura y no he estado fijándome en esos detalles. He ido leyendo el libro en pequeños ratos libres y sin pensar demasiado en él. Ha sido al terminar, al cerrar el libro con una sensación de decepción y pararme a pensar en dónde quedó la diversión de leer esta saga, cuando me he ido percatando de estos detalles.

Me duele decirlo pero no he disfrutado el libro. No significa que sea malo, pero no tiene nada de lo que hacía entretenido a La vieja guardia y Las brigadas fantasma.

Stephen De Winter

Artículo escrito por:
Stephen, apasionado del mundo ebook y creador de Librista.es .
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